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miércoles, 28 de diciembre de 2011

¿TENEMOS UN FILOSOFAR ANTIGUO?: MESOAMÉRICA



Hola a todos! Aquí les dejo una ponencia que presenté este año en el IV Coloquio de Estudiantes de Filosofía: "Los lugares de la Filosofía" que se llevó a cabo en mi alma mater y casa de estudios: la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Participé en la última mesa titulada: Lenguajes de la Filosofía.
Saludos! 

“¿TENEMOS UN FILOSOFAR ANTIGUO?: MESOAMÉRICA[1]”
“… desde los primeros que filosofaron: en efecto, los hombres- ahora y desde el principio- comenzaron a filosofar al quedarse maravillados ante algo, maravillándose en un primer momento ante lo que comúnmente causa extrañeza y después al progresar, poco a poco, sintiéndose perplejos también ante las cosas de mayor importancia, por ejemplo, ante las peculiaridades de la luna, y las del sol y los astros, y ante el origen del Todo.       
                                         Aristóteles, Metafísica 982b-12-16.


RESUMEN
En esta reflexión se encontrara un desarrollo de la interrogante que sigue siendo debatida por muchos filósofos e historiadores: ¿hubo o no una filosofía nahua autentica antes de la llegada de los españoles en 1521? Tomando como referencia que Mesoamérica es la región que nos pertenece y, “abarca de  norte a sur desde el actual estado de Sinaloa y los ríos Lerma y Pánuco, hasta lo que hoy es Costa Rica”[2], este trabajo pretende tomar como referencia la parte central de Mesoamérica.[3]
·         PALABRAS CLAVE: PENSAMIENTO, REFLEXIÓN, IDEAS, COSOMOS, CONCIENCIA.
¿Tenemos un filosofar antiguo en Mesoamérica? esa es la interrogante del presente texto, que por mucho tiempo me ha perturbado, puesto que siempre hemos estudiado a las diversas culturas de occidente. Hoy he decidido indagar sobre esta cuestión.
El presente trabajo pretende fundamentar una aseveración de la existencia de una filosofía antigua de carácter mesoamericano antes de la llegada de occidente en 1521, pero no su mero origen como entendemos la filosofía occidental, sino el origen de nuestra filosofía desde sus antepasados, es decir, no institucional, ya que, como nos expone el profesor Mario Magallón Anaya en su libro titulado Dialéctica de la Filosofía Latinoamericana, una filosofía en la historia: “El pensamiento indígena es una parte de la historia de nuestras ideas”[4]y por consiguiente es de suma importancia el conocimiento de la misma.
En primera instancia debo plantear que entiendo por filosofía para así poder explicar, a través de todo el texto, por qué llamo filosofía al pensamiento de los pobladores de estas tierras. Para ello cito al filósofo Leopoldo Zea que en su “Introducción: sobre el concepto de filosofía” dentro de su texto Introducción a la Filosofía nos dice que: “Si entendemos por filosofía una forma de pensar y concebir la existencia y el cosmos como una explicación de los grandes problemas existenciales y la comprensión de ellos en un mundo cambiante, es posible afirmar que todo ser humano, sin importar la región geográfica, filosofa”.[5]
Pues se debe tener en cuenta que la filosofía más que una profesión, es una forma de pensar y de vivir, lo que se puede considerar la profesión es su enseñanza, pero el filosofar es propio del hombre, pues Aristóteles ya lo decía en Metafísica: “[…] desde los primeros que filosofaron: en efecto, los hombres- ahora y desde el principio- comenzaron a filosofar al quedarse maravillados ante algo, maravillándose en un primer momento ante lo que comúnmente causa extrañeza y después al progresar, poco a poco, sintiéndose perplejos también ante las cosas de mayor importancia, por ejemplo, ante las peculiaridades de la luna, y las del sol y los astros, y ante el origen del Todo.”[6]
En otras palabras puedo resumir que la filosofía es mantener abierta la posibilidad humana de preguntar, para poder llegar a una explicación vía argumentativa que dote de sentido a nuestra existencia, pero ésta es acorde con su contexto, con su cosmovisión y con su forma de vivir.

A lo largo de la investigación he encontrado ciertos argumentos en pro y en contra sobre la respuesta a tal cuestionamiento. Por un lado están los que piensan en que realmente nunca hubo una filosofía en las culturas mesoamericanas y sólo hacen referencia a un pensamiento mítico o religioso. Por otra parte también se encuentran los que afirman un desarrollo filosófico de carácter nahua, lo cual veremos a continuación.

I.                     ESTADO DE LA CUESTIÓN
Algunos filósofos importantes en al ámbito se han de dedicado a indagar en el pensamiento de los antiguos hombres, todos cada uno de ellos han dado a conocer su manera de pensar y de concluir ante aquel pensamiento.
Muchos de esos pensadores, han declarado que si existe un pensamiento filosófico entre la cultura náhuatl,  porque los hombres de aquella época buscaron más allá de las simples respuestas religiosas y míticas, se preguntaron por su existencia y por su ser, por ejemplo, Mario Magallón Anaya, Leopoldo Zea y Miguel León-Portilla. 
Sin embargo, hay otros filósofos que nos exponen que no pudo haber existido ninguna filosofía ancestral, porque la final cada uno de los actos realizados por los náhuas estaban regidos por el misticismo. Para una mejor comprensión de lo analizado, expondré en un cuadro comparativo, las diferentes posturas en torno a esta cuestión. Empecemos con la parte negativa.
Iniciemos con las palabras del filósofo Augusto Salazar Bondy en su ensayo ¿Existe una filosofía de nuestra América? plantea que “solo podemos afirmar la existencia de la filosofía desde el siglo XVI ya que a partir de esta época podemos encontrar creaciones que no se derivan de mitos y leyendas tradicionales y por ello podremos fundamentar un contenido filosófico.”[7]
Otro filósofo que ha indagado en esta cuestión es Francisco Larroyo que en su ensayo ¿Hubo filosofía entre los pueblos precortesianos? que expone lo siguiente: “El renovar la cuestión,[de la existencia de una filosofía de éste tipo] así se promueva ahora entre un arsenal de documentos jamás computados, significa un triple error: 1° el desconocimiento de los aportes de la antropología filosófica; 2° una concepción estática, rígida de las ideas; y 3° de la metodología histórica falsa, de vieja usanza.”[8]  
La postura de este filósofo frente a la existencia de la filosofía precortesiana, puede resumirse de la siguiente manera, en palabras de José Manuel Villalpando Nava: “Hay que fundamentar la supuesta filosofía náhuatl, como explicación racional de la cultura; si se logra eso, hay que asumir un criterio dialéctico en el reconocimiento de la  tal filosofía; […] Mientras eso no sea, no es posible reconocer una filosofía atribuida dogmáticamente, pero sin bases”[9].
Otro filósofo que debemos citar es Samuel Ramos ya que presenta una opinión respecto  a esta discusión en su texto: Historia de la Filosofía en México opina que sin dejar de reconocer sus aportaciones y grandezas éstas no son suficientes para afirmar que entre estos pueblos haya existido una filosofía[10].
Al leer detenidamente estas citas y planteamientos pude encontrar las siguientes similitudes: tal parece que estos tres pensadores coinciden en que de un pensamiento mítico no puede surgir una explicación racional y objetivo, pues el mito, tal y como lo conocemos ahora, implica una serie de dogmas y creencias que hoy sabemos que no son verdaderas. Aquí cabe destacar que no debemos tomar el mito como lo conocemos ahora, pues los antiguos no sabían que esa serie de razonamientos carecían de sustento.
Debemos tomar en cuenta dos aspectos: el primero sería que el concepto de pensamiento objetivo viene de una concepción occidental referente a una abstracción, que implicaría un paso adelante al de mito, pero no podemos apelar a éste debido a que estamos hablando de una forma de filosofar distinta a la occidental en donde se iniciaba a tratar de hacer abstracciones, como la metafísica empleada en los poemas que abordaré mas adelante, que iba poco a poco superando esta visión mítica.
 En cuanto al segundo, se debe entender al mito como una forma antigua de razonamiento que posibilitaba una explicación de acuerdo con su cosmovisión y su contexto, es decir, como una especie de pensamiento “pre-lógico” que en su momento tenía un carácter lógico para ellos. Pues bien lo dice Leopoldo Zea en su texto Filosofía Latinoamericana: “cada filosofía, vista desde fuera de su horizonte nada nos dirá, sólo nos aparecerá como contradictoria; pero dentro de su horizonte tendrá un sentido, un orden”.[11]  
Es por ello que, Miguel León – Portilla, en su texto La Filosofía Náhuatl estudiada en sus fuentes dedica una tesis completa defendiendo esta parte del planteamiento de la cuestión y por tanto es una pieza clave en esta reflexión porque me ayudará a fundamentar lo que trato de plantear en este texto diciendo que: “Son filósofos quienes experimentan la necesidad de explicarse el acontecer de las cosas, o se preguntan formalmente cuál es su sentido y valor, o yendo aún más lejos inquieren sobre la verdad de la vida, el existir después de la muerte o la posibilidad misma de conocer todo el trasmundo donde los mitos y las creencias habían situado sus respuestas. Inquietarse y afanarse por esto es filosofar en sentido estricto. Con base en la evidencia de los documentos nahuas examinados al tratar de las fuentes, nuestra respuesta es decididamente afirmativa”.[12]  Esto es justamente lo que he tratado de plantear desde el concepto de filosofía que he abordado anteriormente.
II.                 DESARROLLO E INDAGACIÓN
 Hablaré ahora de su cosmovisión y cómo podemos tener acceso a ella. Por lo que de ahí surge la posibilidad de reflexionar la existencia de una filosofía de carácter nahua.
Los antiguos mexicanos, al igual que los hombres primitivos de otras latitudes, se enfrentaron a las fuerzas naturales que los maravillaron y también los hicieron temer a cosas que no entendían, pero que los impactaban. Atribuyeron los fenómenos de la naturaleza a múltiples fuerzas a las cuales concedieron inteligencia y libre albedrio. Concibieron a los dioses para dar una explicación a su mundo y a esas fuerzas, que imaginaron con características humanas, pero dotados de un poder limitado.
 Antonio Ibargüengoitia, en su texto Suma Filosófica Mexicana nos dice que: “Para conocer el pensamiento náhuatl hay que estar conscientes de que los nahuas  ignoraron por completo, la expresión de las ideas en caracteres fonéticos y, por tanto, los testimonios escritos que contenían los tesoros de su cultura, fueron expresados de manera ideográfica, de tal manera que sus documentos muestran los acontecimientos por medio de dibujos”[13]. La fuente en la que voy a basarme es en los poemas, ya que, es una de las fuentes más importantes para conocer el pensamiento prehispánico. Dentro de este campo hay colecciones de los mismos y cantos épicos en los cuales se relatan muchos conceptos fundamentales que el hombre náhuatl tenia acerca del ser humano, del mundo que lo rodeaba y de sus relaciones con el ser trascendente. En esta reflexión voy a tomarlos como referentes para indagar la puesta en cuestión de la visión mítica.

III.               EL SABIO: EL TLAMATINI
Tanto en la Grecia clásica como en Mesoamérica, no cualquiera era el que se dedicaba al ejercicio del pensamiento, pues implicaba más que pensar, más que dudar, sino que se tenía que contar con la experiencia de vida para poder llegar a un desarrollo de pensamiento. Pues además de ser un gran pensador, éste formaba a los demás con sus sabios consejos y aportaba grandes cosas para la educación de la época.
“Este personaje es el tlamatini, el sabio. […] Tlamatini es ‘el que sabe algo, el que conoce las cosas.’ Los que ejercían la profesión de tlamatini […] eran precisamente quienes tenían la preservación y transmisión de los testimonios de la antigua palabra.”[14]
La imagen del tlamatini era muy fuerte y a grandes rasgos con una gran responsabilidad, fungían grandes cargos y éstos a su vez eran demasiados ya que como nos dice Johansson  en su texto “Ritos Mortuorios Nahuas Precolombinos”  que en los códices Florentino y Matritense  explican los cargos de éstos de la siguiente manera:
El sabio:[…]
Suya es la tinta negra, la tinta roja, de él son los códices.
El mismo es escritura y sabiduría.
Es camino, guía veraz para otros.
Conduce a la personas a las cosas, es guía en los negocios humanos.
El sabio verdadero es cuidadoso y guarda la tradición.
Suya es la sabiduría transmitida, él es quien la enseña, sigue la verdad.
Maestro de la verdad no deja de amonestar.
Hace sabios los rostros ajenos, hace a los otros tomar una cara [una personalidad].
Se fija en las cosas, regula su camino, dispone y ordena.
Aplica su luz sobre el mundo.
Conoce [lo que está] sobre nosotros [y], la región de los muertos. [Es hombre serio].
Cualquiera es confortado por él, es corregido, es enseñado.
Gracias a él la gente humaniza su querer y recibe una estricta enseñanza.
Conforta el corazón, conforta a la gente, ayuda, remedia, a todos cura[15].

En este sentido, los antiguos sabios indígenas, más que seres reflexivos y teóricos, eran hombres en busca de un conocimiento  que les sirviera de puente hacia realidades más sutiles o complejas. Pues “El tlamatini, en su profesión de maestro, de muchas formas enseñaba, […] Entre otras […] hacía que sus discípulos comenzaran por conocerse a sí mismos; con una metáfora se nos dice que, con tal propósito, ‘les ponía un espejo delante de sus rostros´”[16].
Eran hombres que estaban dedicados, a indagar en el pensamiento de las antiguas doctrinas y de formar a los demás individuos. Ellos tenían la idea de que la vida en la tierra, Tlaltipac era efímera,  fugaz y transitoria, ya que, en algún momento todo iba a desaparecer por completo. Estas ideas la encontramos plasmadas en los poemas.
 Citaré algunos poemas que me permitirán indagar en ésta cuestión para poder argumentar la existencia de un pensamiento que va más allá de una explicación mítica. En primer lugar citaré en palabras de Netzahualcóyotl el poema titulado Vida Fugaz:
¡Así es como vivimos!:
Breve instante a tu lado,
Junto a ti,
Autor de la vida:
Vine a que me conozcan aquí,
Sobre la tierra
¡Nadie habrá de quedarse!:
Plumas de quetzal se hacen trizas,
Pinturas se van destruyendo,
Las flores, se marchitan.
¡Todo es llevado allá a la casa del sol![17]

Ahora citaré otro poema, de autor anónimo:
¿Acaso hablamos de algo verdadero aquí, dador de la vida?
Sólo soñamos, sólo nos levantamos del sueño.
Sólo es un sueño…
Nadie habla aquí de verdad…[18]

 Por último, citare un poema que habla acerca de la existencia del hombre, la idea principal de este poema es: “¿Acaso de verdad se vive en la tierra?”, todo se acaba.
¿Acaso de verdad se vive con raíz en la tierra?
No para siempre en la tierra: sólo un poco aquí.
Aunque sea de jade se quiebra.
Aunque sea de oro se rompe.
Aunque de plumaje de quetzal se desgarra,
No para siempre en la tierra,
Sólo un poco aquí [19]
En estos poemas he encontrado que se habla de una transitoriedad, es decir, hablan de un hecho que es fundamental, que el hombre es efímero, que es finito, que no es inmortal. Esto es, a mi manera de ver, una cuestión fundamental para hablar de una existencia del más allá. Son poemas que comparten una angustia por plantearse el origen del devenir. Creo muy particularmente a raíz de esta indagación que los antiguos pobladores trataron de fundamentar un pensamiento más allá de un Dios, pues si hubiesen vivido dogmáticamente, no se hubiesen planteado preguntas que son cruciales para ir más allá de esa gran fuerza divina. 

Su preocupación fue auténtica en tanto que todo hombre tiene la facultad y la posibilidad de filosofar, reiterando lo ya expuesto, en cuanto, al grado que dedicaron de sus vidas para alcanzar un conocimiento más allá la divinidad. A los tlamatinime debe considerárseles filósofos, no en sentido institucional, es decir, en sentido de  hombres de “realización” es decir, que conocen viendo y viviendo internamente. Ellos no escribieron para disertar, sólo trataron de ver más allá de lo que se presenta.
Es clara la diferencia entre el pensamiento occidental y el náhuatl: las dos son posturas distintas pero no por eso una es mejor o peor que otra. Mientras el primero hace cada vez más compleja la explicación de su mundo y su sentido, pues se trata de teorizar más; el otro trata de buscar y fundamentar una explicación en un pensamiento mítico que muestra una evolución en tanto que inicia a cuestionarlo.  Ambas son parte del tránsito del hombre por esta tierra, de su intento por explicarse lo más significativo que tienen ante sí: su existencia, origen y destino. Cualquier hombre ha de valorar el esfuerzo de otros seres que, como él, se afanan por entender el sentido de la vida misma y el de la vida del hombre. Se puede decir que hay un cierto desarrollo de filosofía ya que si regresamos a la definición dada al principio del presente trabajo coincidiría ya que se está cuestionando la existencia del hombre y su mundo.     
IV.              CONCLUSIONES
Analizando, lo que pudimos destacar de estos tres expositores es que al citar que “no hay suficientes bases para afirmar la existencia de una filosofía náhuatl” se refieren a bases de la filosofía meramente occidental, por lo cual es más que evidente que no hay un desarrollo filosófico por parte de los nahuas. Es importante señalar que nosotros no estamos buscando propiamente una similitud de filosofía occidental para poder afirmar que es una filosofía autentica ya que, no sería del todo autentica porque está tomando bases de la filosofía occidental.
El objetivo de esta reflexión es poder pensar un desarrollo filosófico desde antes de la llegada de los españoles, siendo así que ya hay una existencia de filosofía en occidente, aquí en Mesoamérica se iniciaba un desarrollo filosófico es decir que profundizaban en preguntarse por el más allá del hombre concreto, me refiero al origen y destino  de éste, a partir de su contexto.  No sólo se interesaron por registrar los acontecimientos, el devenir de astros, pueblos e individuos, sino que pretendieron comprender y tratar de explicar, en medida de sus posibilidades, por qué los sucesos se desarrollaban de tal forma.
 También se dieron cuenta de que responder a las preguntas del sentido y de la finalidad, era posible únicamente en relación con “el más allá” y la divinidad.  La preocupación filosófica náhuatl no se conformó con describir la acción humana, trato de ir a la raíz, al meollo de este actuar. Lo fundamental fue dilucidar cuál era la verdad del hombre, es decir, cuál era su destino siendo, como es, un ser que está de paso por la Tierra.
En sí el cuestionamiento planteado a lo largo de esta investigación, es muy difícil de responder en un solo trabajo, ya que, siempre va a haber quien se sume a expresar si hubo pensamiento filosófico en la cultura náhuatl o quien se oponga a esta idea al exclamar que no era filosofía sino únicamente aquellos hombres estaban regidos por un pensamiento mítico.
Conociendo así los dos argumentos en cuanto a esta cuestión concluyo que la Filosofía es aquello que los hombres utilizamos para explicar lo que pasa a nuestro alrededor a partir del ejercicio de la reflexión, cuestionamiento y argumentación a partir de su contexto. Es pues una actitud que el hombre posee ante la realidad y así poder conocerla y explicarla, más que una profesión.
Me parece importante resaltar que nos resulta un poco inadecuado comparar la filosofía de occidente con lo que fuera la filosofía náhuatl. De inicio las circunstancias bajo las cuales se hicieron cada uno de estos pensamientos fueron totalmente diferentes.
Partiendo de que existen diferencias y ciertas coincidencias, en ambas no hay punto de comparación, ya que, la filosofía de occidente representa las bases de la filosofía en general. Sin embargo, el que la filosofía mesoamericana no sea idéntica a la de occidente, es decir, que parta de los mismos supuestos y use una forma idéntica para llegar a la verdad, no quiere decir que su propia existencia no figure como filosofía.
Pues, si generalizamos un poco, nos daremos cuenta que filosofía no solo es la que se hizo en occidente, pues como lo he recalcado numerosas veces, con anterioridad, filosofía es la manera en la que los hombres perciben su mundo cosa que los antiguos mexicanos llevaron a cabo más de una vez pues estaban convencidos que el mundo en el que vivían no era todo lo que existía. Sin embargo, no se tiene con claridad una conclusión certera de la existencia de la filosofía nahua, pero para mí no cabe duda que los tlamatinime fueron filósofos de origen náhuatl y mesoamericanos.






[1] Pineda García Thelma Zuleyma. Facultad de Filosofía y Letras UNAM.  Estudiante del 3er semestre del Colegio de Filosofía 
[2] Delgadillo de Cantú, Gloria M. Historia de México, Vol. 1 El proceso de gestación de un pueblo, p. 2
[3] Me referiré sólo a los pobladores de Tlaxcala, Tezcoco, Tlacopan, Teotihuacán y Tula, ya que, “por sus obvias semejanzas culturales y por hablar una misma lengua, conocida como náhuatl, verdadera lingua franca de Mesoamérica, se ha optado por designarlos a todos genéricamente como los nahuas”.  También indaga que el “florecimiento de ésta cultura fue desde los tiempos toltecas hasta el esplendor final de los aztecas”. Prácticamente estamos hablando desde el 1,050 d.C. hasta 1521 d.C. aprox., que corresponde a la caída de Tenochtitlán.
 Cfr. Miguel León- Portilla, La Filosofía Náhuatl, estudiada en sus fuentes, p.1 y “El Pensamiento Prehispánico” en Estudios de Historia de la Filosofía en México, p. 11.

[4] Mario Magallón Anaya, Dialéctica de la Filosofía Latinoamericana, una filosofía en la historia, , p.17
[5] Leopoldo Zea cit. por Mario Magallón Anaya, op.cit., p.00 Cfr. Leopoldo Zea, “Introducción: sobre el concepto de filosofía”, en Introducción a la filosofía, p.7-20.
[6] Aristóteles, Metafísica  982b-12-16.
[7] Cfr. Augusto Salazar Bondy, ¿Existe una filosofía de nuestra América?, p. 14-16.
[8] Francisco Larroyo, “¿Hubo filosofía entre los pueblos precortesianos?”, en Anuario de Filosofía, N° I, p. 11-19
[9] Cfr. José Manuel Villalpando Nava, op. cit. p. 32.
[10] Cfr. Miguel León-Portilla, op. cit., p. 48.
[11] Leopoldo Zea, Filosofía Latinoamericana, p19.
[12] Miguel León- Portilla, op. cit., p 55-56.
[13] Antonio Ibargüengoitia, op. cit., p. 42-45.
[14] Miguel León-Portilla, , Huehuehtlahtolli testimonios de la antigua palabra, p. 9
[15] Johansson K. Patrick.  Ritos Mortuorios Nahuas Precolombinos, p.23
[16] Miguel León-Portilla, Huehuehtlahtolli testimonios de la antigua palabra, p. 11
[17] Romances de los señores de la Nueva España, fol. 28 v.
[18] Miguel León Portilla, Trece poetas…., p 45 (Cantares mexicanos Fol.5 v y fol. 13.)
[19] Miguel León Portilla, Trece poetas…., p 45 (Cantares mexicanos Fol.17v.)

viernes, 8 de julio de 2011

Un corazón desilusionado

Erase una vez, una jovencita que se enamoró de un hombre, que por azares del destino, se conocieron un catorce de agosto del año dos mil nueve. La primera impresión de ella hacia él fue extraña, rara de explicar. Pensó que ese día sería el primero y el último que lo vería así que demostró indiferencia, pero resultó que ese día sería el inicio de una larga manifestación de su existencia, en su vida.

La segunda vez que se volvieron a ver fue el veinticinco de agosto de ese mismo año, día en que esa jovencita se llevó la sorpresa de su vida, pues, aquel hombre se haría presente por nueve largos meses, que al parecer pintaban para ser los más detestables e insoportables, pues la manera en que se reencontraron no fue la más adecuada. Nunca se imagino que ese hombre se quedaría para siempre en su corazón y en su existencia misma.

Conforme fueron pasando los meses, ese hombre se iba haciendo más que presente en su vida, pues éste trataba de llamar su atención dado a que ella mostraba suma indiferencia. Ante tantos comentarios "impertinentes" y hasta cierto grado molestos, ella fue como empezó a notar cosas raras que pasaban en su interior, pues sentía que algo invadía su ser, esa sensación de extrañeza e intranquilidad.
Dialogó con ella misma, a solas, se preguntó qué era esa cosa que la hacia estremecerse cada vez que: lo miraba, lo sentía cerca, intercambiaban objetos, cada vez que cruzaban miradas accidentalmente, oía su voz, en fin, en cada movimiento o acción que ejecutaba.

Primero ella se resistía a ese sentimiento extraño que, al verlo, experimentaba. Más tarde se dio cuenta que ese sentimiento extraño era AMOR y trato de disimularlo durante casi un año disfrazándolo de  indiferencia, como en un principio. Después, justo cuando terminó ese lapso de tiempo, de convivencia, de conocerse un poco, ella terminó mas confundida y triste, pues se dio cuenta que su presencia era importante para sentirse contenta. Definitivamente, ella tomó la decisión de alejarse de él, pues de todas maneras ya no lo iba a volver a ver hasta que el destino quisiera volver a unir sus vidas. Así ella asimiló el destino que como un día los junto ahora los separaba. 

Pasaron días y meses, hasta que ella tomó un pretexto para volver a saber de él, pues la incertidumbre de no saber de su vida  le carcomía el alma. Lo buscó, y obtuvo una buena respuesta, pues esa persona especial le hizo una atenta invitación, por la cual ella moría desde hace tiempo, por lo que la tomó, sólo que tenían que acordar qué fecha. Ella estaba feliz, su corazón latía de prisa, sentía que flotaba, estaba más que ilusionada.

 Después de tan grata felicidad, ella se enteró de un gran secreto de la vida de su amado, todo por andar de curiosa. Por un momento esa felicidad se borro de su corazón y llegaron varios días de confusión, de incredulidad, de desesperación y esa salida, decidió dejarla pendiente por un buen rato, hasta que a ella se le acomodaran las ideas y los pensamientos.


II


Después de platicar una y mil veces con ella misma, de dejar atrás ese papel de juez, decidió abrir la puerta de su corazón de nuevo. Ella no sabia que ésa era la primera manifestación de su esencia real. Ignorando lo anterior, retomó la iniciativa de aquella charla que había quedado pendiente, tras un impulso que fue vital , ya que, ella siempre había sido muy tímida. 

Dejó de lado esa timidez y continuó con sus planes de ver a la persona que consideraba su mundo, su corazón, al que podía darle su vida entera, por el que podía dejar casi todo. Cada que recibía noticias de él, ella irradiaba felicidad. 

Llegó el tan esperado día, ella se alistaba para que él la viera radiante y bonita. Puede decirse que se esmeró en verse bien. Los minutos pasaban y cada vez sentía que el corazón le palpitaba más y más de prisa, sus manos no podían controlarse de tal temblorina, estaba muy nerviosa. Cuando lo vio llegar, ella sintió un balde de agua fría y caliente caer por todo su cuerpo, tan tremendo hormigueo, en fin todo un cúmulo de sensaciones que nunca había experimentado. Al abrazarlo ella sentía que flotaba, su mirada la volvía la mujer más feliz del universo.

Charlaron de cómo le pintaba la vida ahora que ella era toda una universitaria, a lo que respondió con una gran sonrisa, pues ella le confiesa que es uno de sus mayores sueños ser una gran profesionista en el ámbito de la filosofía, que tiene muchos planes por delante y que está mas que feliz de estar en el sitio correcto. Por su parte él le da una visión de lo que piensa de su carrera, a lo que ella no se muestra muy feliz debido a su punto de vista. Avanzó un poco la charla, hablaron de él y su vida, de cómo era ahora su trabajo, qué tal le iba en ello y de sus planes personales. 

Se extendió más la plática hasta llegar a un punto en que hablaron del terreno emocional de ella, lo cual ella resistió a hablarlo abiertamente, pues había tenido malas experiencias pasadas, de las cuales no quería hablar. Como iba prosiguiendo la platica fueron ahondando en cómo es que ella se fijaba en un prospecto, a lo cual ella resistió y decidió sólo contestar lo necesario, cosa que para él era como haberse quedado callada. Tenía miedo de que él se diera cuenta del enorme amor que sentía.

En fin, pasaron rápidamente las horas para ella, después de tanta charla, terminaron diciendo que tenían que volver a verse, ella disimuladamente dijo que sí y él al despedirse de ella dijo -Si no me encuentras es porque no quieres- frase que a ella dejó perpleja, pues no sabía como tomarla. 

Rumbo a casa, ella iba pensativa, reflexiva a lo que en esas horas había acontecido. Tenía la incertidumbre de si él se había dado cuenta de lo que ella sentía al verlo. Pero ello no limitaba su enorme felicidad pues aún con todas las incertidumbres que ella tenía, quién le iba a quitar la gran cita consumada. Al llegar, ella de tanta emoción decidió mandarle un mensaje a su celular agradeciéndole tan maravilloso café, con una serie de palabras dulces. Él se limito a decir que también le había agradado la charla, cosa que la puso a pensar, pues creía que entonces estaba malinterpretando las cosas.

Un poco confundida, se fue a la cama con una sonrisa confusa, pues no sabía lo que había querido decir con tan limitado mensaje, ella pensaba -Quizá ya se dio cuenta que me gusta, ¡oh! bueno pues ¡ya qué! al fin y acabo ya no lo volveré a ver, esta es la primera y última vez.- Si bien, ella ha tenido como característica, un poco fatalista, huir del amor, pues ella cree que saldrá lastimada como anteriormente ya había salido.     

Lo que ella no sabia es que en algunos días ella recibiría una gran sorpresa que le cambiará un poco esa confusión por felicidad desmedida... 
       
III

Después de dos días de vientos huracanados, la chica pensaba que aquél ya no iba a dar señales de vida, había decidido quedarse con ese pequeño sueño hecho realidad: aquel encuentro que jamás olvidaría. Sin embargo, se llevo una sorpresa muy agradable al siguiente día, pues él se hizo presente en una tarde en donde ella, muy concentrada, hacia su tarea. Sonó a lo lejos su celular, desesperada corrió a buscarlo pues no recordaba, como siempre, en dónde había quedado. Recordó que se encontraba en su mochila. Rápidamente, la vació y finalmente lo encontró. Leyó el mensaje que cambió su vida. Sentía que el corazón se le salia del pecho, sus manos, empezaron a sudar como si ella estuviese frente a él. Dejó pendiente lo que nunca hubiese abandonado, su tarea. Se puso a conversar con él, pues no podía creer que, aunque se encontraba ocupado, se hubiese acordado de ella. Después de rato, continuó haciendo sus cosas, pero aunque leyó, su mente estaba muy ocupada pensando en la gran felicidad y locura que propiciaron tales mensajes. Desde ese día, ella no volvió a ser la misma.

Pasaban los días, uno se comunicaba él, otro ella. Las conversaciones subían y subían de tono, pues lo que primero inició en: qué tengas un lindo día, prosiguió en: cuando te vea, me tendrás que dar todos los besos que me mandas, hasta el punto en que ella inició a preguntar por la que creía que era la dueña de sus pensamientos, de sus momentos, de su corazón. Justo ahí comenzó lo predecible, los problemas.

 Preguntaba lo inevitable: qué onda con la que yo sé que es tu ... tu..... tu "novia". Él sólo respondía con evasivas como: estoy ocupado al rato hablamos, conduzco a casa después le seguimos, cuál de las 45618 novias que tengo, yo soy como la canción: a todas les digo que sí, pero no les digo cuando, en fin, un centenar de evasivas. Ella sentía que rabiaba cada vez que él salía con lo mismo. Caía una tormenta sobre su corazón y se sentía una naufraga. No sabía para dónde iba con esas respuestas, que por supuesto, ella nunca se imaginó recibir.

Sospechaba que esto iba a terminar mal, por lo que  le mandó vehemente un mensaje en donde le decía que hiciera caso omiso de aquellas preguntas "sin sentido", no recibió respuesta. Terminó inundada en lágrimas dos días seguidos, cada que se ponía a reflexionar sobre aquél acto guiado por los instintos, terminaba sintiéndose como una reverenda irracional, pues bien sabía que ni fue el momento preciso para preguntar esas cosas, ni la forma, pero nunca se hubiese atrevido a preguntar esas cosas en persona, debido a que sabía que quedarían al descubierto sus sentimientos, justo lo que menos quería. Empezó a experimentar un sentimiento nuevo en ella, inseguridad, flaqueza. Ella nunca imagino que ese sería el comienzo del final de su amor por él. Si bien, los problemas persistieron hasta que terminaron en la primera discusión, pues tras una "broma" mas no un "mandato", se empezaron a caer las cortinas del telón. El amor de su vida se convertía en una estampa, se empezó a deshumanizar para convertirse en un objeto que nunca pensó buscar. Mantuvieron una discusión vía SMS durante horas, pues ese malentendido había sido el pretexto ideal para "cortar por lo sano". A ella, que estaba bastante colérica, no le importo; pensó: ¡pues al demonio!, si eso crees, no me voy a desgastar para hacerte ver que bromeaba, allá tú, si eso quieres, por mi no hay problema, ¡púdrete!. No durmió aquella noche pues pensaba y pensaba: qué bueno que pasó esto a tiempo, así no pierdo mi tiempo a lo estúpido, pues él no piensa ser claro conmigo, yo qué carajos hago ahí. Al día siguiente, trasnochada, se paró temprano    para irse a cumplir su gran sueño.

Ese día fue de tropiezo tras tropiezo, pues se le hizo tardísimo; tenía que pasar por un libro y correr a la Facultad. Cruzó la avenida corriendo tras pitazos de coches desesperados por el tráfico; tropezó en un charco de agua puerca mojándose el tennis; no pasaba ningún taxi y llevaba muchísima prisa pues llevaba un gran retardo para su clase de las diez de la mañana. Tomó el primer vehículo que pasó, se dirigió al supermercado, pues no iba a llegar a la Facultad apestando a charco puerco. Compró unos calcetines nuevos; entró al sanitario a lavar su tennis. Después tomó un taxi rumbo a la Facultad, ya llevaba más de media hora de retardo; pensaba que ya no iba a poder entrar. Por fin llegó a su destino, corrió y corrió a su clase, por suerte todavía no iniciaba formalmente, pues estaban arreglando desajustes técnicos para la clase. Se encontró con sus amigos y les contó la gran travesía para llegar. Todo empezaba a fluir muy bien, hasta que aquél se hizo presente enviando un mensaje continuando con la discusión sin sentido que había comenzado la noche anterior. Ella en plena clase contestó muy molesta: Creo que no tiene sentido hablar de esto nuevamente, pasé una noche terrible y después de desvelada todavía pretende continuar una pelea sin sentido. Mi clase esta muy interesante como para seguir con esto. Bye. A lo que él contesto: Te ves!.

 Pasaron semanas sin respuesta tanto de ella como de él, hasta que uno de esos días aquél envió señales de vida vía SMS diciendo: Hola Corazón espero que estés muy bien. Te mando un beso en esta linda tarde de otoño. Ella se encontraba, de nuevo, haciendo su tarea. Leía: Los siete sabios y tres más de García Gual para preparar su clase de Historia de la Filosofía. En ese instante cambió a los siete sabios por él, cosa que nunca se hubiera imaginado llegar a hacer. En ese momento valió madres lo anterior, la emoción se volvía a apropiar de su alma, de su mundo, de su vida.
Pensó seriamente en contestar, pues lo que había pasado no la tenía tan contenta, pero los impulsos no se hicieron esperar, decidió lo inevitable. Charlaron durante un buen rato, se pusieron al tanto de sus vidas y se despidieron con la esperanza de verse pronto, muy pronto.
Pasaron dos días y se volvió a asomar tras otro SMS saludando y deseando buen inicio de semana. Un día después recibió otro mensaje... justo el que iba a ser el detonante de grandes confesiones y desilusiones...

jueves, 7 de julio de 2011

Una reflexión sobre el texto publicado: De los tres tipos de Historia en Nietzsche

¡Hola a todos! He recibido muy buenas críticas, acuerdos y desacuerdos en torno al texto publicado anteriormente sobre los tres tipos de historia en Nietzsche. Hoy tengo el honor de compartirles una reflexión de un querido amigo chileno:  Héctor Velíz Pérez-Millán. Al cual agradezco que me haya brindado un poco de su tiempo. Aquí les dejo el texto, el cual me agrado mucho. 


Querida Filósofa:
No he terminado de reflexionar acerca de tus ideas sobre la memoria histórica de nuestros países latinoamericanos porque lo que ha sucedido en México, no difiere mucho de lo que aconteció en Chile, a pesar de las diferencias étnicas e idiosincráticas. Por otra parte, el chauvinismo que desborda la mentalidad nacionalista de nuestra historia oficial, no deja de ser paradojal al mismo tiempo que siniestra. Un ejemplo de nuestra “conciencia republicana chilena” – que defiende la extrema Derecha Nacionalista Neoliberal– es la misma que terminó con la vida de Diego Portales, quien fue asesinado por políticos militarizados que decían defender lo que él construyó, un Estado Republicano. Sin considerar otros mitos patrios como el caso de Arturo Prat, héroe de las Fuerzas Armadas en la Guerra del Pacífico, que como Hércules, pareciera ser el único que luchó contra la Confederación Perú-Boliviana, en 1879. Los datos históricos dicen que las batallas y las luchas las llevaron adelante gente que no tenía preparación militar, en tanto que los de la Academia de Guerra se quedaban como siempre, tras la línea de combate. El mismo Prat era un abogado, aunque militarmente de bajo rango, porque la soldadesca no aceptó jamás que el profesional que era, no fuera otra cosa que capitán de una nave que no servía para nada; y sin embargo, contra todopronóstico, murió defendiendo intereses mercantiles británicos. La memoria a largo plazo, hace honrar a criminales y delincuentes europeos como Fundadores de Chile, en cambio se ignoran las batallas de los mapuches por defender este territorio de la rapiña española, a pesar de que el 6 de enero de 1641, la Nación Mapuche y el Imperio Español concertaron el Tratado de Killín; mediante el cual el Imperio Español reconoció la Autonomía Territorial de la Nación Mapuche.Nuestros historiadores están infestados de epopeyas militares donde estos han luchado sin jamás rendirse o nunca haber perdido una batalla. Se habla de un ejército jamás vencido, y entonces se recuerda a la “aguerrida raza chilena” en los actos oficiales, dándose parentescos con los mapuches cuando la necesidad ideológica así lo amerita, y en realidad, se mantiene marginada a la población con rasgos indígenas…De manera que nuestros historiadores funcionan como guardadores de mitos heroicos relacionados con batallas de leyenda; sin embargo, nunca insertas en la realidad. Tal vez lo más real sean las batallas que han dado contra su “enemigo interno”, donde se han justificado los crímenes y cacerías de brujas a través de los “golpes de Estado”, y donde finalmente, están comprometidos políticos y militares contra una civilidad desarmada. Es fácil ser heroico en tales circunstancias, como lo han sido los dictadoreslatinoamericanos. En lo que respecta a la crítica del pensamiento histórico inmediato, se acusa a la población de estar ideologizada, esto es para no responder a las demandas históricas y generacionales, que por cierto hay que darles soluciones, pero actualmente las luchas contra un sistema opresor exigen más inteligencia para contenerlo, si no se quiere caer en una lucha estéril que podría acabar con otra forma de dictadura; en este caso la económica, donde los delincuentes de cuello y corbata, trabajan para el Gobierno y Empresas Multinacionales. La Historia reciente que maneja la masa está infestada de farándula por eso la gente no se detiene a pensar críticamente sobre lo que acontece en el país y el mundo. La población no está al tanto de las megatendencias y de la manera que éstas influyen en su vida o terminarán guiando sus intereses. La Educación, que es el campo de batalla donde la población está levantada, en el caso de Chile, ha terminado pordesacreditar a los políticos aliados de los mercaderes que no quieren legislar para que la población cuente con más recursos educativos. Fatídicamente les ha llegado el momento de administrar a una población más educada y eso no estaba dentro de sus pronósticos post-dictadura. Acostumbrados como estaban a manipular campesinos y obreros sin más recursos que el sudor de sus frentes para sobrevivir, han terminado por vérselas con una población cada vez más tecnócrata en el manejo de los medios de comunicación que antes estaban en manos de la Prensa Oficial; pues, con el uso masivo de los medios de comunicación, la gente tiene más recursos informativos que lo que maneja el Gobierno y ésta “capacidad de manejo” que cualquier estudiante de la enseñanza básica utiliza en la actualidad, los políticos y los medios de disuasión no saben cómo enfrentarlo. Todo esto fue promovido por la ambición de los mercaderes por vender todo lo disponible en el mercado a una población ávida de toda clase de tecnología como instrumento de entretención. El problema que no previeron es que la gente se volvió más astuta y por consiguiente más intratable, desde que no los pueden convencer con discursos que sirvieron en otraépoca; pero hoy, cuando un desequilibrado o un terrorista con un celular podría poner en jaque a un sistema democrático, amenazando con bombardear la Casa de Gobierno, por ejemplo, el asunto ya no nos permite vivir tan tranquilo en la pretendida paz que trae la democracia, según los antecedentes manejados por los historiadores. Además, la Historia se ha desprestigiado tantas veces, que para el común de la gente, no pasa de ser una teneduría de libros y datos que por mucho que se clasifiquen, no responden a las necesidades de la población si no los hace pensar críticamente sobre la realidad inmediata. Un abrazo y saludos, querida amiga y gracias por hacerme pensar.
hectorvelizpm.

viernes, 17 de junio de 2011

“DE LOS TRES TIPOS DE HISTORIA EN NIETZSCHE”

¡Hola a todos de nuevo! Aquí les dejo uno de mis trabajos que presente para obtener mi calificación final, en este caso fue para la materia de Filosofía de la Historia, curso que tomé con un extraordinario y gran profesor: el Lic. Fransisco Mancera. Ojalá y les guste. Se aceptan comentarios, acuerdos, desacuerdos, observaciones, reclamos, enojos y encoleraciones, pues, está crítica que hice a la Historia de México es severa. No quiero que tomen este texto como antipatriotico, sólo es una crítica.

“DE LOS TRES TIPOS DE HISTORIA EN NIETZSCHE”
Una reflexión en torno al exceso de melancolía histórica mexicana[1] y la necesidad de una crítica

PINEDA GARCÍA THELMA ZULEYMA                                     
 GRUPO: 0001
En este ensayo deseo expresar una reflexión en torno a nuestro exceso de Historia[2]: cómo, en palabras de Nietzsche, ésta nos ha dejado grandes aprensiones, veneraciones y cómo hemos ido en decadencia, por el exceso de la misma.
La exposición que hace Nietzsche, en su texto Sobre la utilidad y los perjuicios de la historia para la vida, es de carácter crítico sobre que, en las culturas, los pueblos y en los individuos existe un exceso de historia en su vida, lo cual llega a afectar, en el sentido de, siempre voltear hacia el pasado, de añorar los “buenos tiempos” y hacer hasta lo imposible para retornar a ellos y que la vida nos “pinte mejor”.
Inicio con una cita de Nietzsche que da entrada a lo que quiero llegar a expresar con su ayuda: existe un grado de insomnio, de rumiar, de sentido histórico, en el que lo vivo es resiente y, finalmente, sucumbe, ya se trate de un individuo, de un pueblo, o de una cultura.[3] La consideración a la que nos invita, en este caso el autor, es que: lo histórico y lo a histórico son igualmente necesarios para la salud de los individuos, de los pueblos y de las culturas.[4] Para ello hace una exposición de tres tipos de Historia: monumental, anticuaria y crítica, las cuales explicare para así después ahondar en la cuestión de cómo los mexicanos hemos sufrido ese exceso y cómo ha repercutido, de manera que nos ha enfermado de fanatismo.
Nietzsche nos plantea en su texto cuales son las consecuencias del exceso de cultura histórica: contradicción del ser íntimo y su entorno; instintos populares que nos producen inmadurez; la sobreestimación de la caducidad del hombre y el desarrollo del escepticismo y cinismo. Todo lo anterior nos lleva a un practicismo que destruye la vitalidad que tiene el hombre, esa “fuerza vital”.
“El conocimiento histórico debe tener límites”, el autor plantea el porqué debe haber una regulación del deseo de saber sobre el pasado, tanto que, el saber como el no saber debilitan, enferman, corrompen y hacen torpe al hombre, en la medida que lo llevan a teorizar, a idealizar. Necesitamos tener un sentido histórico más no un exceso que no nos permita conocernos y desarrollarnos. “En tres aspectos pertenece la historia al ser vivo: en la medida en que es un ser activo y persigue un objetivo, en la medida en que preserva y venera lo que ha hecho, en la medida en que sufre y tiene necesidad de una liberación.”[5]
Las tres formas de aparición de los estudios históricos son:
1.      Historia monumental: esta es la que persigue un objetivo en tanto que el ser es activo. Es la inscripción en y para la memoria colectiva. Evoca sucesos pasados que fueron positivos en la Historia, tener un incentivo del mismo, para traerlo al presente. Son, pues, los máximos momentos de la Historia “idealizados” como un modelo de aspiración y de impulso para la humanidad. Ésta “huye de la resignación y utiliza la historia como remedio contra ella.”[6]  Propone que lo grande debe ser eterno, lo que suscita, dice Nietzsche, la más terrible de las luchas. “Cuando un hombre que desea realizar algo grande tiene la necesidad del pasado, se apropia de él mediante la historia monumental.”[7]
2.      Historia anticuaria: esta es la que es digna de veneración es: “el que persiste en lo habitual y venera a lo largo del tiempo, cultiva el pasado.”[8] Es quien vuelve la mirada hacia el pasado con gran admiración de lo que se hizo y que a su vez quiere seguir cultivando la antigüedad. Sienten una añoranza de lo pasado, se enferman de melancolía y ésa es la que los hace querer paralizar el presente y condenarlo, sin querer probarlo, ya que anhela quedarse y aspirar siempre a lo pasado, a lo que ya fue y que para él seguirá siendo.
3.      Historia crítica: esta es necesaria para disolver el fanatismo sobre el pasado, la que logra traer al pasado hacia la justicia para poder someterla a un interrogatorio minucioso[9], ya que, siempre el pasado merece ser condenado para así darle paso a lo nuevo. Nos propone una especie de olvido, el que hace posible la acción, es esa suspensión de ideas del pasado como lo mejor, lo que se añora, para así dar paso, a través del olvido, a la vida misma, a esa transición de lo pasado a lo presente.
 Estos tres tipos de Historia, planteados por Nietzsche, nos permite hacer una reflexión en torno a cómo en México siempre se ha añorado el pasado: digno de veneración y objetivos para la vida presente. Creo que eso nos ha llevado a un exceso desmesurado de melancolía, de querer regresar como sea posible a nuestro pasado. Ejemplo de ello, fue el año del Bicentenario de la Independencia de México, un retorno brutal a ese sentimiento melancólico de hacer un país mejor, como lo hicieron nuestros héroes que nos dieron patria. 
Si bien, pienso que se ha idealizado más de lo normal tanto a los “héroes” como las acciones que hicieron para darnos “un país independiente”. Recuerdo mis clases de Historia en la primaria, en las que me decían que: Hidalgo es el padre de nuestra patria porque él logro liberar a los esclavos y se preocupo porque todos tuviéramos un lugar mejor donde vivir y por eso mismo, se llevo a cabo la independencia. Sin embargo, los libros de texto nos ciegan con este tipo de visiones de la Historia: un proceso evolutivo en el cual siempre se ha preservado hacer el bien para que otras generaciones hagan lo mismo que se hizo en la antigüedad por el país. Esto me es alusivo a una especie de “identidad nacional” que nos quieren forjar como “buenos ciudadanos y mexicanos”.
Creo que este tipo de visiones nos ciegan a la realidad, nos hacen fanatizarnos sobre algo que ya pasó, que ya fue y que nos es contado de manera manipulada[10], ya que, en primera instancia la Historia  no se debe entender como un proceso de progreso, para ello, me encuentro de acuerdo con la enunciación que hace Schopenhauer en su apéndice titulado “Sobre la Historia” en su texto El mundo como voluntad y representación en donde dice: “la idea de transformación histórica, son sólo ilusiones”[11].
La Historia para Schopenhauer es interpretada de manera subjetiva, se relata mas no hace un progreso ya que el ser humano y sus aspiraciones no dejan de ser las mismas, por lo que se sigue que la esencia de la existencia humana “no puede modificarse”, ya que, la experiencia del hombre siempre va dirigida al dolor, a la carencia, a la vileza y a la bajeza. Y creo que esto es más que cierto, la esencia del hombre, conforme la Historia nos la presenta, es la incesante persistencia por obtener el dominio[12], ese poder que corrompe las buenas: ideas, intenciones, metas y todo lo positivo. Este dominio es justificado por el relato de la Historia como una especie de: si se hizo eso en el pasado para preservar un bien, se debe de hacer lo mismo para obtener los mismos resultados. Y por consiguiente, podemos volver a notar que el dominio y la justificación del mismo son presentados por la Historia.
Retornando a la postulación nietzscheana, creo que nuestro país tiene un exceso de Historia monumental y anticuaria, y una carencia de Historia crítica. Esto es más evidente en cuanto a cómo es relatada la Historia en la educación básica, con omisiones que son fundamentales para entender el proceso del porqué se dieron las cosas, en este caso, la idea principal de la independencia mexicana que fue: la separación económica y política de España y no tergiversar que el padre Hidalgo se apiado por los pobres indígenas explotados y con el desarrollo de la misma logró liberarlos del yugo del dominio. Creo que aquí encontramos una justificación de porque la  lucha de independencia fue benéfica para los criollos: luchar por obtener el domino, en este caso, de la Nueva España.
Y sin embargo, “monumentalizamos” nuestra Historia a tal grado de fanatizarnos, tergiversando lo que fue, para hacernos de una identidad, de un nacionalismo. Ejemplo de ello, son nuestros monumentos, las placas que llevan mensajes de aliento, veneración y sumo agradecimiento de lo que “hicieron por México”, esas frases de: “murió por la patria”; esas conmemoraciones una vez al año, la ceremonia del grito de independencia encabezada por el presidente de la republica. Creo que esa es la primera manifestación de que, tenemos un exceso de Historia monumental, de esa descripción mítica manipulada y de idealización del pasado. A su vez, esa misma, nos lleva hacia una veneración incesante, a esa adicción de recordar y añorar los buenos tiempos, nos enfermamos de melancolía, de ese sentimiento de anhelo por regresar a lo pasado, de seguir un presente dentro del pasado mismo. Nietzsche describe al anticuario de esta manera:
El sentido anticuario de un individuo, de una comunidad, de todo un pueblo, tiene siempre un campo de visión muy limitado, no percibe la mayor parte de fenómenos, y los pocos que percibe los ve demasiado cerca y de forma muy aislada. No puede evaluar los objetos y, en consecuencia, considera todo igualmente importante y, por eso, da demasiada importancia a las cosas singulares.[13]

  Creo que eso es lo que pasa cuando gloriamos más de lo normal a nuestra Historia, en lugar de comprender esos fenómenos que por alguna razón se dieron, queremos que de una u otra manera se vuelvan a repetir. Si no llegamos a una comprensión de la Historia como fenómenos que ya fueron y que jamás se volverán a repetir[14], seguiremos en un fanatismo por querer volver a ser un Miguel Hidalgo, un Aldama, un Vicente Guerrero, una Josefa Ortiz y creo que no se trata de eso. En algún rasgo creo que se nota un sentido anti nacionalista, pero no es así, yo me siento orgullosa de ser mexicana, pero no con una tergiversación de lo que fue, sino lo que trato de proponer es ser más analíticos, que hagamos uso de una Historia crítica, que nos  documentemos, para así tratar de comprenderla y poder juzgarla para dar paso a lo nuevo.
 Anteriormente, yo era una personita[15] fanatizada por todo lo que hicieron los que algún día considere mis héroes preferidos. Hasta que cursando el bachillerato, junto con mis clases de Historia y Filosofía de México, sometimos a un análisis, con fuentes más especializadas, de cómo se dio este proceso. Mi sorpresa fue tal, que llegue a sentirme antipatriota, sin identidad, empecé a ver como los intereses de dominio estaban por encima de los intereses del pueblo, de los indígenas, de los demás. 
Me di cuenta que fui muy ingenua al creer que Hidalgo realmente quería libertad integra para los indígenas explotados, entendí que el Artículo segundo de la Constitución Mexicana[16] no fue iniciativa de Hidalgo, me di cuenta que él los utilizo para tratar de conseguir su objetivo: la independencia de España. Exactamente estas fueron las palabras que leí en el texto de Historia de la filosofía en México de José Manuel Villalpando Nava:
“El pensamiento libertario de Hidalgo, no se plasmo en un escrito; no es una doctrina; es, fundamentalmente, una expresión del gran sentido moral con el que participo en la lucha, y que, movido por él, tuvo que enfrentar la crudeza de su realidad en la violencia, y la pena que ésta le causo en su conciencia.”[17]   

Nos dice más adelante, en su mismo texto, en palabras de Luis Villoro[18] el dolor de Hidalgo en cuanto a la muerte de todos los indígenas que lucharon por su causa:
En las horas postreras, el cura de Dolores percibe con lucidez asombrosa el problema moral que habrá de preocupar a toda la historia posterior de su patria y que podemos condensar en dos palabras: violencia y libertad, Hidalgo siente que los actos de violencia cometidos ya no podrán justificarse con acciones posteriores, pues la muerte no concede plazos; entonces llora sobre ellos. En las declaraciones de su proceso judicial nos deja el testimonio de su dolor…[19]
Aquí me entra la pregunta de si efectivamente era liberar a los indígenas del yugo del dominio o simplemente usarlos como medios para llegar a su fin. Entonces si es lo primero, ¿por qué los mando a la lucha si el que tenía que luchar era él junto con los “libertadores”? ; Si fue lo segundo, a un estilo maquiavélico, por qué sufre o se siente mal si “el fin justifica los medios.” Esto no quiere decir que si fuese lo segundo no tendría que sentir culpa, sino que estaría consiente de que todo esto iba encaminado a un bien. Por lo que se me hace alusivo a que sabía que su causa no era justa y dispareja. En cuanto a la posición de sentirme orgullosa de este movimiento de lucha por lograr una “independencia”, no estoy muy entusiasmada y feliz por lo que se cree realizado, sino que me siento decepcionada y creo que no lo hemos logrado aún, creo que no somos independientes y estamos muy lejos de serlo, ya que, seguimos dependiendo, no de España, pero sí de Estados Unidos. Un ejemplo de nación independiente sería Cuba, aunque está sometida a una dictadura y no hay democracia, pero no depende de ningún país para subsistir, ellos sí han demostrado ser independientes y haberse liberado de Estados Unidos, pero México creo que todavía le falta visión y ganas de querer ser un país independiente.
Sin duda, creo que he presentado como es que, en efecto, Nietzsche nos hace que a través de nuestra Historia hagamos uso de una crítica para poder ver tanto los aciertos como los errores cometidos dentro de la misma y así, poder comprender lo que fue para dar paso, a partir de esas observaciones, a tratar de encaminar un objetivo a partir de lo que ya llegamos a comprender.
Creo que el empleo de los tres tipos de Historia es sumamente necesario para la vida, ya que, tenemos la necesidad de fijarnos un objetivo, tenemos la necesidad de admirar lo acontecido siempre y cuando tengamos un conocimiento y entendimiento adecuado de ello, y por último tenemos la necesidad de tener un arma crítica que nos pueda, de vez en cuando, abrir los ojos al pasado y a la realidad, que sea esa medicina para quitar ese dolor de cabeza con tantos mitos e idealizaciones de la Historia y así poder comprender el pasado y dar paso al presente y no querer cambiar el mundo hacia el bien o hacia el mal, sino que tratemos de comprender al hombre, sus aspiraciones y  por qué el domino ha persistido y persistirá a lo largo de la misma.
En cuanto a la identidad nacional, creo que hay diferentes maneras de encontrar una y no es necesario irnos a los hechos heroicos para sentirnos orgullosos de ser mexicanos, tenemos riqueza cultural prehispánica, podemos ver la transición de cómo se han fusionado nuestros antepasados con nuestro presente, tenemos mucho más que admirar, de que sentirnos orgullosos, no simplemente de la Historia. Es necesaria y vital, mas no es sinónimo de exceso y fanatismo. Hay que hacer un empleo adecuado de ella y así comprendernos a nosotros mismos.   

Bibliografía citada:
·         Nietzsche, F.  Sobre la utilidad y los prejuicios de la historia para la vida, digitalizado por Librodot.com, http://www.librodot.com
·         Schopenhauer, Arthur. “Sobre la Historia” en El mundo como voluntad y representación, trad. Pilar López de Santa María, Madrid, Trotta, 2009.
·         Villalpando Nava, José Manuel. Historia de la filosofía en México, México, Porrúa, 2002.
Bibliografía consultada:
·         Gral. Galván Galván, Guillermo, Compendio histórico de la Independencia y la Revolución Mexicana, México, SEDENA, 2010 ( Cap. 1 y 2)
·         Vázquez Zoraida, Josefina. “De la independencia a la consolidación republicana” en Nueva historia mínima de México, México, COLMEX, 2007
       Libro de texto
·          Treviño Villareal, Héctor J. (et. al.) Historia de México educación secundaria: tercer grado, México, Ediciones Castillo, 2005 (Unidad 3: La Independencia de México)



[1] En cuanto a la Independencia de México.
[2] Historia, con mayúscula, la empleo en todo el texto debido a que en el español no tenemos una palabra que nos remita a la Historia como materia de estudio de los acontecimientos pasados y suele malinterpretarse con un relato que no tiene mucha relevancia.
[3] F. Nietzsche, Sobre la utilidad y los prejuicios de la historia para la vida, digitalizado por Librodot.com, http://www.librodot.com, pg. 4. Cursivas del texto.
[4] Ibid., pg. 5. Cursivas del texto.
[5] Ibid., pg. 8
[6] Ibidem.
[7] Ibid., pg. 12
[8] Ibidem.
[9] Ibid., pg. 15
[10] Refiriéndome a la idea de que el pasado es una construcción de imágenes manipuladas y que esto genera más problemas que entendimiento de un conocimiento.
[11] Cfr. Schopenhauer, El mundo como voluntad y representación II, pg. 494. (506)
[12] Cfr. Ibidem.
[13] Nietzsche, op. cit., pg. 14
[14] Cfr. Schopenhauer, op.cit., pg. 491  
[15] Refiriéndome a mi etapa de estudiante de primaria y parte de secundaria.
[16] Referente a los derechos de los indígenas. Esto me es alusivo a una estrategia política, como las que conocemos comúnmente de: te prometo tal cosa, si tú contribuyes a mi causa. Una especie de engaño a los indígenas para contribuir a la lucha de independencia. Al pensar esto se me viene a la cabeza, imágenes de una campaña política, como las del PRI, PAN, PRD que tratan de convencer a la gente con promesas que nunca llegaran si es que ellos llegan al poder.
[17] José Manuel Villalpando Nava, Historia de la filosofía en México, pg. 177
[18] Un gran pensador mexicano que más profundamente ha estudiado la ideología independentista.
[19] José Manuel Villalpando Nava, op.cit., pg. 177